miércoles, 21 de agosto de 2013

"Cada órgano dañado responde a un sentimiento"


La BioDescodificación busca encontrar el mensaje detrás de cada enfermedad, "escuchar los síntomas", otorgándole datos al consultante para dar solución a su conflicto interior no resuelto.

Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica

53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.

Emociones
Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades.

El cuerpo ¿es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual...
Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?
Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.
Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.
Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.
El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?
Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?
Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción.
Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien.
Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?
No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...

¿Lo adecuado para estar sano?
Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo.
La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad.
Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Fuente:
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110530/54163306905/cada-organo-danado-responde-a-un-sentimiento.html
«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»
Jn 16, 20

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":

domingo, 18 de agosto de 2013

El cuerpo habla lo que la boca calle

Todo lo que no expresamos el cuerpo, tarde o temprano, nos lo devuelve con dolores físicos y enfermedad. 
Cuando tomamos contacto con la emoción que hemos reprimido, lo lloramos, lo expresamos, lo gritamos, el cuerpo ya no necesita manifestarse. 

Ejercicio para sanar lo no resuelto de nuestra historia
Respiras conscientemente, te conectas con tu interior e invocas el Espíritu de Dios.
 Te ubicas en el momento presente de tu vida, mirando hacia adelante, muy centrado/a, sintiendo y percibiendo las sensaciones de todo tu cuerpo.
Luego das muy lentamente unos pasos hacia atrás, y sigues conectado con lo que sientes en tu cuerpo. Si en algún momento te sientes mal, o sin fuerzas, quédate ahí y permítete sentir profundamente lo que surja, mientras respiras conscientemente e invocas al Espíritu de Dios que te dé la fuerza necesaria para sanar ese dolor que quedó pendiente en tu vida. Quizás aparezcan algunas imágenes, recuerdos, ganas de llorar, o no.
Permaneces en ese lugar, sintiendo profundamente, respirando conscientemente y orando con mucha devoción, respeto y humildad hasta que sientas que te tranquilizas.
Cuando te sientas liberado, puedes dar pasos hacia adelante como regresando al momento presente de tu vida. Si lo consideras necesario, o que algo en tu vida quedó pendiente de ser mirado y elaborado, puedes realizar el ejercicio nuevamente dejando pasar unos días.
Link relacionado:

¿Quién es el que puede calmar las tormentas de los corazones de los hombres?

Dios, que habita en lo profundo de nuestro corazón 

¡Qué significativo el evangelio de hoy!

Mt 8,23-27:
En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. 
De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero Él estaba dormido. 
Acercándose ellos le despertaron diciendo: 
«¡Señor, sálvanos, que perecemos!». 
Díceles: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». 
Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. 
Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

En nuestro cuerpo se levanta una tormenta cuando las emociones nos des-bordan.
Y así, nuestra barca (cuerpo) queda tapada por las olas (emociones):

"De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero Él estaba dormido"  (Mt 8,24)

Cuando tomamos conciencia que nos estamos hundiendo, porque Él está dormido, clamamos:

-«¡Señor, sálvanos, que perecemos!» (Mt 8,25)

Y nuestro maestro ahi nos dice:

-«¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» 

«se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza» (Mt 8,26).

Cuando nos conectamos con la Fuente de la Vida que mora en nuestro interior, y despiertos sintonizamos con ella, "sobreviene una gran bonanza" (Mt 8,26) en nuestro interior, nuestras emociones se calman, estamos en paz y maravillados observamos cómo "hasta los vientos y el mar obedecen". (Mt 8,27).

-Puedes profundizar esta reflexión en el libro "Madurando Nuestros Apegos". Ed. San Pablo, 2008.
-Para aprender a trabajar nuestras emociones te recomiendo: "Nuestra Vida Emocional" y "Transformando Nuestros Sentimientos". 
Todos ellos de la colección Salud Integral, Editorial San Pablo. Autores: Maria Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré:
http://www.san-pablo.com.ar/comprar/advanced_search_result.php?search_in_description=1&keywords=buttera

¡Adelante! ¡Que la Vida mira hacia adelante!
"Si no tenemos paz dentro de nosotros,
de nada sirve buscarla fuera"
Francoise de la Rochefoucauld

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Ciencia y Espiritualidad encaminados hacia un mismo destino: ¡El AMOR es lo que nos salva!


Nuevos descubrimientos sugieren que nuestro mundo es el espejo de nuestras creencias...Si queremos ver paz, tolerancia, entendimiento, compasión y perdón a nivel global, debemos convertirnos en eso”
Gregg Braden
Este último tiempo
Este último tiempo, la ciencia ha realizado un descubrimiento revolucionario, que cambia la manera que pensamos de nosotros mismos (micro cosmos) y del mundo (macro cosmos).
Durante el pasado 11 de setiembre de 2002, los científicos observaron que los satélites enviados al espacio, comenzaron a registrar cambios en el campo magnético de la Tierra cuando los humanos estaban sintiendo fuertes emociones acerca de lo ocurrido ese día en las torres gemelas del World Trade Center, de EE UU.

La ciencia ha descubierto
Esto resulto una gran sorpresa para los científicos que se preguntaban cómo podría afectar a los campos magnéticos de la tierra las emociones experimentadas por las personas que vivenciaban semejante experiencia.
Y así descubrieron que –efectivamente- existe una conexión desde lo micro cósmico hacia lo macro cósmico.

La conexión
Concretamente, lo que los científicos hallaron es que cuando creamos emociones basadas en el amor, tales como de gratitud, aprecio, cuidado, uniendo mente y corazón para crear estas emociones -lo que realmente estamos haciendo es generar un campo magnético dentro de nuestros cuerpos que es parte del campo magnético de la Tierra que experimenta el cambio.

Entre nuestras emociones 
El campo magnético de la Tierra se eleva, cae y regula todo desde el clima, a las capas de hielo y los niveles del mar. Este campo magnético une toda vida sobre la Tierra desde una hormiga, a un pez, un árbol, etc., a nosotros.
Ellos descubrieron que existe esta conexión y esto ha llevado a lo que se llama el Proyecto de Iniciativa de Coherencia Global (https://www.heartmath.org/gci/)

Y el campo magnético de la tierra
Cuando muchos de nosotros nos reunimos y creamos una emoción común, esa experiencia es llamada coherencia. La Coherencia puede en realidad ser medida.
Mide 0.10 Hertz de frecuencia. Esa es la medida de la coherencia creada entre el corazón y el cerebro.
Los científicos están construyendo los sensores que pueden medir estos campos magnéticos y proponen subirlos al sitio Web donde ustedes pueden observar los cambios del campo en tiempo real.

Los sentimientos de amor 
Más allá de esta medición, nuestro principal objetivo que nos involucra a todos, como seres humanos habitantes del mismo planeta tierra, es crear coherencia en nuestra vida diaria, cotidiana. Para lo cual habrá que continuar cada uno con sus diferentes prácticas re-ligiosas, meditaciones, oraciones o cualquier otra.
En síntesis, es una manera de unir nuestra mente y nuestro corazón, estar en contacto con nuestro interior, allí donde habita Dios, mientras transitamos nuestro día de trabajo, familia, tiempo libre.

Crean coherencia
Los científicos hoy nos dicen que los mayas tenían razón con su calendario hasta el 2012, porque podría ser que concluya un ciclo vital planetario, el cual duraría 5125 años.
Pero lo real también es que hoy, como manifiesta el científico Gregg Braden: “Por primera vez en nuestra historia, el destino de nuestra especie, de toda nuestra especie, descansa sobre las elecciones de una sola generación”

Impactando positivamente en nuestro planeta tierra
Y esta elección es el AMOR. El único y verdadero camino manifestado por los diferentes maestros espirituales. Hasta el mismo Freud dijo: “Hay que amar para no enfermar”.
Todo lo que nos dice la ciencia hoy, es lo que Jesús nos enseñó hace ya, más de 2000 años:

Libros recomendados:

Trabajo Personal
Repite varias veces en el día la siguiente frase:

Tú eres un hijo de Dios que ha sido amorosamente dotado de todo el Amor, la paz y la dicha del Creador.

La espiritualidad nos ilumina el camino
"¿Qué he de hacer para tener vida eterna?
Y Jesús le responde sabiamente: amar a Dios y al prójimo como a uno mismo"
Lc 10, 25-27

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos”
Mc 12,29-31

«Abrió sus inteligencias para
que
comprendieran las Escrituras»
Lc 24, 44-45


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Profundizando la Mirada en Nuestras Emociones...


El Dr. Jorge Carvajal nos dice sobre nuestras emociones y su impacto en la salud:

Del miedo:
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

De la ira:
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

De la tristeza:
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

De la ansiedad:
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

Del estrés:
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

De la alegría:
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. 
Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. 
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia. 
La alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. 
La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.


"No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí"
Jn 14, 1

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"El corazón tiene cerebro"




Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia



Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera...
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.

Segunda conexión...
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera...
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta...
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿...?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.

...
Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utilice...
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...

¿Santos las 24 horas?
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.


Fuente:

TRABAJANDO NUESTRAS EMOCIONES

Para crecer en armonía interior

Podemos aprender a vivir despiertos, atentos, y detectar cuándo una experiencia altera nuestro interior, generando estrategias para calmarnos y evitar daños en nuestra salud.

Imaginemos que estamos en un lugar sereno, disfrutando un hermoso paseo a caballo. Al rato vemos que el caballo ha comenzado a alterarse, y sin darnos cuenta, perdemos el control de nuestro cuerpo y de la situación. El caballo galopa sin control y comenzamos a sentir miedo.

¿Qué ha ocurrido? Comenzamos el paseo en paz y serenidad, luego el caballo se vio envuelto en una experiencia que le afectó y así despertó su enojo.

¿Qué podemos hacer para calmar el caballo? Susurrarle con nuestra voz, acariciarlo, hacerle parar, bajarnos, comprobar su estado físico, mirarle a los ojos y acariciarle su rostro, cambiar de dirección.

El caballo representa nuestra vida emocional. A veces nos sentimos tranquilos hasta que, de repente, nuestro diálogo interior nos lleva a pensar en una situación determinada y nuestro interior comienza a perturbarse, dejando así de disfrutar ese momento presente.

Cuando vamos perdiendo la conexión con nuestro centro, con nuestro ser interior, perdemos la paz y si no nos damos cuenta a tiempo de ello, el impacto lo siente nuestro cuerpo físico, con dolores, contracturas, cansancio, abatimiento y hasta enfermedades.

Podemos aprender a vivir despiertos, atentos, y detectar cuándo una experiencia altera nuestro interior, generando estrategias para calmar-nos y evitar daños en nuestra salud integral.

Viviendo despiertos, podemos disfrutar el paseo, sentir, observar, admirar el paisaje, en conexión consciente con nuestro “caballo”, con Nuestra Vida Emocional*. Y cuando percibimos que ha comenzado a alterarse por algo, hacemos algo para calmarlo y evitar que nos invada el nerviosismo o la inquietud excesiva.

Así es posible comenzar a tomar el timón de nuestras vidas y evitar que las emociones nos invadan y nos lleven a un lugar que no es saludable para nosotros.

Todos podemos aprender a trabajar con nuestras emociones (miedo, ira, vergüenza, etc.) para lograr mayor armonía en nuestra vida. Para ello tenemos que:

- CONOCER nuestras Emociones

Para poder modificar algo, primero hay que conocerlo. Para saber qué estamos sintiendo, es importante re-conocer cómo reaccionamos ante cada nuestras emociones:

• ¿Qué hago cuando estoy feliz/triste/enojado…?

• ¿Qué pienso cuando estoy feliz/triste/enojado…?

• ¿Qué me pasa cuando estoy feliz/triste/enojado…?

• ¿Qué siento en mi cuerpo cuando estoy feliz/triste/enojado…?

- COMPREDER cuál es el mensaje que nos traen estas emociones

Nuestras emociones funcionan a modo de brújula. Si aprendemos a escucharlas, sabremos qué nos dicen y porqué. Tanto las emociones que nos hacen sentir bien (amor, alegría, etc.) como las que nos hacen sentir mal (ira, vergüenza, miedo, etc.), nos dan información muy valiosa sobre cómo podemos actuar la próxima vez ante una situación determinada, nos dan información de aquellos actos que son beneficiosos para nosotros y aquellos que no.

En general, cuando nos sentimos mal suele ser porque no hemos actuado según nuestros principios, nos hemos dejado llevar por lo que otros quieren para nosotros, no hemos atendido nuestras necesidades o prioridades, o no hemos tomado la responsabilidad de nuestra propia vida.

Igualmente, cuando nos sentimos alegres es porque de alguna manera nos hemos ocupado de elegir comportamientos que nos acercan a nuestros objetivos personales de vida. Comprender esto, nos permitirá reproducir aquellas situaciones que nos benefician.

Para aprender qué nos están diciendo nuestras emociones podemos hacernos preguntas como:

• ¿Qué ha hecho que me sienta así?

• ¿Cómo me gustaría haber manejado esta situación?

Sentir es parte de nuestro día a día. Todos sentimos miedo, dolor, ira o vergüenza. Evitar emociones sólo empeora nuestra salud física y psicológica.

Podemos permitirnos vivir una emoción y después gestionarla de una forma beneficiosa para nosotros.

También es importante tomar contacto con nuestros recursos personales, para lo cual podemos preguntarnos:

• ¿Qué situaciones he vivido qué me han hecho más fuerte?

• ¿Cómo salí de aquella situación? ¿Qué estrategias utilicé?

• ¿Qué aprendí y cómo puedo usarlo ahora?

¡Adelante! ¡Te deseo lo mejor! Ü

*Para profundizar sobre el tema: Colección Salud Integral,  de María Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, Editorial San Pablo, 2008-2011. Libreria virtual: 


Puedes solicitar ejemplares de mis libros en:
O a través del mail mbuttera@gmail.com
ATRÉVETE a tomar el Reino de los Cielos, 
no es para mañana, ¡es en este momento!

¿Cómo nos vinculamos con nuestras EMOCIONES?

“Si haces amistad contigo mismo, nunca estarás solo”. M. Maltz

Nuestra dimensión emocional se desarrolla en los primeros años de nuestra vida, y la manera que hemos aprendido a vincularnos con nuestras emociones quizá ya no nos resulta eficaz hoy, si no somos felices.

El primer paso en el trabajo sobre nuestras emociones es aprender a discernirlas. ¿Qué estoy sintiendo?, ponerle nombre a esas emociones. Tarea nada fácil y que requiere de un entrenamiento. La tarea consiste en aprender a desarrollar una atención firme, intensa, profunda, que pueda sostenerse aún, en medio de la emoción.

Cuando comenzamos este trabajo podemos ver que muchas veces las emociones nos atrapan y no puedo observarme porque es más fuerte que yo. Tranquilos!! A no desesperar! Solo tenemos que insistir en el aprendizaje, perseverar y de a poco, con la práctica, vamos a ir aprendiendo a auto observarnos en medio de las emociones, sin dejarnos devorar por ellas. Con la práctica suficiente vamos fortaleciéndonos para no quedar confundidos en medio del dolor, el enojo, el miedo.

Y no podemos quedarnos solo con la observación de uno mismo, el otro aspecto que necesitamos aprender es el estudio de si mismos.
Y ¿cómo hacerlo? Una técnica muy eficiente es registrar lo que vamos observando, así como lo hace cualquier científico. Luego necesitamos analizar que subyace a eso que nos pasa, ver qué creencias sostiene esa conducta, desde dónde he aprendido a reaccionar de esa manera que hoy no me hace bien.

Cuando observo mi propia angustia, y me permito sentirla, vivirla, veo los pensamientos y creencias que la acompañan, algo distinto comienza a suceder, veo la realidad desde otra óptica. Y es importante tener en cuenta los pilares de la transformación: darse cuenta, darse tiempo y darse amor. Necesitamos tiempo para poder digerir lo que vamos descubriendo dentro nuestro. Tiempo y también ayuda mucho este proceso tener un referente significativo que nos acepte así como somos, sin juzgarnos, que podría ser un buen amigo o un consultor/a que nos mire amorosamente.

El psiquiatra suizo, Carl Jung homologaba ese proceso con la alquimia, sostener la atención sobre las emociones dolorosas equivale al tiempo en que los metales se funden, se queman, y ese paso es necesario para que el metal se convierta en otra cosa. Por ejemplo en el oro: algo que no se oxide, ni corrompa…. Como nuestro propio “ser”.

En los proceso de duelo sucede algo parecido, lo principal es no evitarlos, participando concientemente de ese proceso, ver lo que sucede en nuestro interior, y si no nos detenemos en el proceso de duelo, en algún momento ese trabajo que hicimos y que parece no dar frutos, se van dando pequeños cambios que derivan en una avance en la madurez, en la comprensión; como el ave fénix que resurge de sus cenizas.

Entonces, el principal trabajo con nuestras emociones es modificar el modo en que nos vinculamos con lo que sentimos.
Ejemplo: siento celos, me parece muy mal sentirlos, me siento una mala persona por eso, no me gusta, cómo yo voy a sentir eso…, y si aprendo a no identificarme con eso que siento (porque yo soy mucho más que ese que siento ahora) puedo hacerme cargo de que siento lo que siento; tener una actitud de aceptación, de que está bien porque soy un ser humano y esto es parte de la condición humana, ser amable con eso que siento, comprenderlo, validarlo, lo cual permitirá que no lo actúe dañando a nadie y principalmente, me permitirá avanzar en mi proceso de crecimiento personal.

Y desde esa actitud, puedo escuchar lo que mi emoción tiene para decirme de mi, mi miedo, mi bronca, mi dolor, mi envidia, quiere decirme algo sobre mí, sobre mi historia, sobre cómo me veo a mi mismo. Hay algo que debo aprender para continuar mi proceso de maduración y desarrollo personal. Si no lo hago, el cuerpo me hablará a través de distintas enfermedades.

Aprendamos a ser nuestros mejores amigos.
Si tengo un amigo que siente bronca, podré escucharlo, aceptarlo desde mi afecto, ayudarlo a que trabaje esa emoción, pero muchas veces uno es tan cruel con uno mismo como no lo sería con ninguna otra persona. Necesitamos aprender a desarrollar esa mirada amable y firme hacia uno mismo.
Si lo logro, puedo ver sin juzgar lo que siento, verificando qué creencias están operando dentro mío, dónde aprendí cada conducta para defenderme, qué es lo que verdaderamente significa ser auténtico, porque podemos ser auténticos verdaderamente cuando exploramos quienes somos en verdad. La persona verdaderamente auténtica simplemente es lo que es; se permite ser, y esto se irradia, los otros lo perciben.
Claro que para ser auténtico se necesita mucho coraje, porque no voy a ponerme una máscara para que me quieras y aceptes.

Síntesis
Tenemos que aprender a ponerles nombres a las emociones apenas aparecen para poder distinguirlas sin que nos engañen.
Todo un trabajo este que requiere de entrenamiento en la vida cotidiana y con los propios vínculos.

Encontrar el mensaje detrás de cada enfermedad

Es la clave para recuperar nuestra salud integral


La Descodificación Biológica busca encontrar el mensaje detrás de cada enfermedad, "escuchar los síntomas", otorgándole datos al consultante para dar solución a su conflicto interior no resuelto.

Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica

53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.

Emociones
Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades.

El cuerpo ¿es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual...
Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?
Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.
Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.
Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.
El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?
Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?
Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción.
Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien.
Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?
No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...

¿Lo adecuado para estar sano?
Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo.
La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad.
Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Fuente:

«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»
Jn 16, 20
Amplio diccionario sobre las causas de las dolencias y enfermedades relacionadas con los pensamientos, sentimientos y emociones: