viernes, 22 de agosto de 2014

La emoción recorre un camino

y puede tomar varias generaciones hasta que es transformada

Cuando una emoción es muy intensa, se vive en soledad y sin poder elaborarla, no se pierde; recorre un camino, y puede tomar varias generaciones hasta que es transformada.

Repetí la historia de mi abuela materna

Cuando comencé a reconocer mi árbol genealógico, pude ver que repetí la historia de mi abuela materna, con quien tuve mucha afinidad desde pequeña. 
Tengo 48 años, y como ella, he sufrido la muerte temprana de uno de mis hijos. Mucho tiempo reprimí este profundo dolor (no sabía qué hacer con él), y hasta llegué a enfermarme a los 31 años. 
Con el tiempo, haciendo un proceso personal, llegué a comprender que cuando en la familia  hay un duelo tan profundo como es la muerte de un hijo, si esa madre no pudo elaborar ese duelo, esa emoción se trasladará a las generaciones siguientes. 
Como dijo Einstein: "Nada se pierde, todo se transforma". El dolor no elaborado, no sanado, no se pierde; se trasladará en el árbol genealógico hasta que un integrante pueda transformarlo. 
Así, alguien de la generación siguiente se encargará de repetir la experiencia. Parecería que la "conciencia familiar" (campo que une a todos los integrantes y que, en general, es inconsciente) toma a este integrante de la familia para que pueda darle una nueva vuelta al trauma, para liberar esa tensión emocional que ha quedado como "congelada", debido al gran dolor experimentado en la familia. Estos son procesos inconscientes, claro está, pero hoy tenemos herramientas* que nos ayudan a "iluminarlos" para poder romper esos hechizos que nos atan al pasado. 
Comprender estos "hilos" que nos unen en nuestras familias, nos ayuda a elaborar los duelos que han quedado pendientes, pues uno deja de sentir que no tiene sentido lo que sucedió, lo cual genera mucha frustración y no nos permite sanar ese profundo dolor; y es posible comenzar a verlo como parte de una misión personal de crecer en conciencia, de aportar algo nuevo al árbol familiar. 
Además, al liberarse ese tensión emocional, inconsciente, las nuevas generaciones quedarán liberadas del hecho de repetir esas historias de dolor.  
Se trata de darse cuenta que mucho de lo que nos sucede viene de más allá, que estamos todos conectados en nuestras familias, de aceptar lo que nos toca y de ampliar nuestra conciencia, para poder así, realizar un aporte creativo que nos permita sanar, liberar, crecer y evolucionar; nosotros mismos, y, por resonancia, nuestra familia. 
Es posible abrirse a algo nuevo. 
¡Así sea! 

=> reconocer mi árbol genealógico  => Comprender estos "hilos" que nos unen en nuestras familias => Se trata de darse cuenta => de aceptar lo que nos toca => ampliar nuestra conciencia => realizar un aporte creativo => Abrirse a algo nuevo

Trabajo Personal
1-Revisa tu árbol familiar y responde a esta pregunta: 
¿A quién reparo yo? 
Los especialistas en Bioneuroemoción observaron que una manera de descubrir la respuesta a esta pregunta es a partir de fechas de nacimiento:  si es coincidente o muy cercana a la de un familiar, estamos “reparando esa vida”.

2-Tomar conciencia:
-¿Que ha pasado en mi familia? ¿Qué información me llega de esos sucesos de mi clan?

3- Tenemos la información, sabemos qué pasó, queremos elegir algo diferente: ¿Y ahora qué?, ¿cómo actuar?

=> Agradecer y honrar a nuestros ancestros, honrar su destino tal como fue: puedes visualizarlos delante de ti y expresar tu agradecimiento y honra. 

También puedes expresar: 
"Este programa que he heredado inconscientemente lo desactivo conscientemente"

=> Luego, te giras, miras hacia adelante, hacia la vida y dices: 
"Me abro a algo nuevo para mi... "

=> Inspiras y expiras conscientemente, al inspirar tomas nueva energía de un campo más grande (el campo del Espíritu de Dios) y pides con humildad y fe: "Por Favor" ...

=> Das un paso hacia adelante, visualizas la luz dela Vida y te sientes guiado por Algo Más Grande: "Gracias.... Si...."

*Constelaciones familiares de Bert Hellinger, psicogenealogía, PNL, Ho'Oponopono, Bioneuroemociónson algunas de ellas.

Más ejercicios liberadores:
http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html


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martes, 12 de agosto de 2014

Si descubres rabia, enojo, celos, u otros conflictos en ti...

Puedes comenzar a practicar la técnica del venado herido y continúa con la del león.

¿De qué se trata? Pues observemos:
-El venado, cuando está herido, se retira. 
Entonces, como el venado, cuando te pesquises a ti mismo con rabia, enojo, celos, etc, puedes apartarte para evitar generar más conflictos con tus familiares, amigos o compañeros, y buscar un espacio personal para poder comprender lo que te pasa.  
Luego, 
-El león afronta los peligros sin miedo. 
Entonces, de la misma manera, una vez que te hayas encontrado contigo mismo, que hayas comprendido lo que sucede en tu mundo interior, así como el león, sales y afrontas tus problemas, sin buscar auto justificaciones o defenderte como si fueras una víctima. No te engañes, no te permitas las trampas. Afronta el desafío que la vida te presenta, compréndelo y pasa a la acción.


Al identificar los conflictos, puede que te des cuenta de que tienes bloqueos emocionales con tus vínculos primarios: tus padres. Si deseas trabajar estos vínculos, elije el ejercicio adecuado para ti en esta página:
http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html
Adelante! te deseo lo mejor!

Puedes acceder gratuitamente al Curso "Nuestra Vida Emocional" en este link:

miércoles, 9 de julio de 2014

Las palabras son una herramienta muy poderosa

Las palabras son una herramienta muy poderosa. Pero son como una espada de doble filo: Pueden construir el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea.
Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crean un infierno en vida.
El otro es la impecabilidad de las palabras, qué sólo engendrará belleza, amor...
Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que te imaginas.

Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia y si las utilizas mal, se convierten en magia negra. Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevo a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras.
Convenció a otros para que cometieran los más atroces actos de violencia. Activó el miedo de la gente y, de pronto, como una gran explosión, empezaron las matanzas y el mundo estalló en guerra.

Plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas ¡y la mente humana es muy fértil!

Fíjate en el ejemplo de Hitler: Sembró todas aquellas semillas de miedo, que crecieron muy fuertes y consiguieron una extraordinaria destrucción masiva.

Debemos comprender cuál es el poder que sale de nuestra boca.

Una palabra es como un hechizo, y los humanos utilizamos las palabras como magos de magia negra, hechizándonos los unos a los otros imprudentemente.

Podemos imaginarnos como un mago y, por medio de las palabras, podemos hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Continuamente estamos lanzando hechizos con nuestras opiniones. Por ejemplo, me encuentro con un amigo y le doy una opinión que se me acaba de ocurrir. Le digo: ¨¡Mmmm! Estás pálido, te veo color de enfermo”. Si escucha estas palabras, se lo cree y está de acuerdo, podría enfermarse en realidad. Ese es el poder de las palabras.

Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian, para bien o para mal, nuestras creencias.

Si te veo en la calle y te llamo estúpido, puede parecer que utilizo esa palabra contra ti, pero en realidad la utilizo contra mí mismo, porque tú me vas a odiar por lo que dije y tu odio no será bueno para mí.

Si te amo tú me amarás, si te doy odio tú me odiarás. Acción y reacción. Si siento gratitud por ti, tu la sentirás por mí. Si soy egoísta contigo, tu lo serás conmigo.

Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y el amor por ti mismo.

Si llegas a un acuerdo contigo mismo para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste a través tuyo y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior. Pero llegar a este acuerdo es difícil porque hemos aprendido a hacer precisamente todo lo contrario. Hemos aprendido a hacer de la mentira un hábito al comunicarnos con los demás y, aún más importante, al hablar con nosotros mismos. No somos impecables con nuestras palabras.

MUCHAS VECES USAMOS LAS PALABRAS PARA MALDECIR, PARA CULPAR, PARA REPROCHAR, PARA DESTRUIR. EN GENERAL, UTILIZAMOS LAS PALABRAS PARA PROPAGAR NUESTRO VENENO PERSONAL: PARA EXPRESAR RABIA, CELOS, ENVIDIA Y ODIO.

Con el uso erróneo de las palabras, nos perjudicamos los unos a los otros y nos mantenemos mutuamente en estado de miedo y duda.

Un par de cuentos para reflexionar:
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.
Ella se desplomó y murió.
La otra rana continúo saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando.
 Pero la rana salto cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:
- "nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo!

Moraleja
1.- La palabra tiene poder de vida y muerte.
Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
2.- Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir.
Tengamos cuidado con lo que decimos.
3.- Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

Otro relato
Un sabio maestro se dirigía a su auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra, y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás. 
-Lo que usted dice no tiene ningún valor- lo interpeló un señor que se encontraba en el auditorio.
 El maestro le escuchó con mucha atención y tan pronto terminó la frase, le gritó con fuerza: "Cállate, estúpido!! y siéntate, idiota"!!. Ante el asombro de la gente, el aludido se llenó de furia, soltó varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, el maestro alzó la voz y le dijo: "Perdone caballero, le he ofendido y le pido perdón; acepte mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo".  
El señor se calmó y le dijo al maestro: "Le entiendo, y también pido disculpas y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear, sino para mirar otras opciones". 
El maestro le sonrió y le dijo: "Perdone usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto todos del modo más claro, el gran poder de las palabras: Con unas pocas palabras le exalté, y con otras pocas le calmé"

“El que te insulta, no insulta sino la idea que él mismo tiene de ti, es decir, él mismo”

Villiers de l'Isle-Adam

También el apóstol Santiago nos habla de la mala y la buena lengua: “Si alguien cree que es una persona religiosa, pero no domina su lengua, se engaña a sí misma y su religiosidad es vacía”. 
Sant. 1,26

Que su conversación sea agradable y no le falte su granito de sal. Sepan contestar a cada uno lo que corresponde.
Colosenses 4:6

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Cada uno debe hacerse cargo de si mismo...

No somos responsables de los actos de los demás; sólo somos responsable de nuestros actos. Cuando comprendemos esto, de verdad, y nos negamos a tomarnos las cosas personalmente, será muy difícil que los comentarios insensibles o los actos negligentes de los demás nos hieran.



Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes.
A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí.
Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha.
Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Juntos, todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro.
Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos -ofendiendo incluso a sus ancestros-. Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible.
Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les preguntó:
-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el
obsequio?
-A quien intentó entregarlo- respondió uno de los alumnos.-
- Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos -dijo el maestro-. Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.



“Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo”
Aldous Huxley

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domingo, 29 de junio de 2014

Ejercicio: Transformar una memoria de dolor


Cuando el pasado es elaborado, despedido, agradecido y reconocido como motor de nuestro crecimiento,  se transforma en una fuerza especial para vivir nuestro presente.

No importa si se trata de una situación reciente o no, igualmente puedes realizar el ejercicio:
Visualiza la situación delante de ti. Permite que emerjan los pensamientos y las emociones. Imagina la situación como si la estuvieras viendo como un película delante de ti. De a poco le vas quitando la luz, los colores, vas apagando de a poco los sonidos… los colores se vuelven cada vez más grises… la imagen se va alejando… cada vez se aleja más… hasta que llega un momento que ya no la puedes ver ni sentir…
Ahora coloca un marco a ese cuadro, y lo colocas detrás de ti, a la distancia que tú percibas como cómoda. Y le dices:
-Gracias por lo que me enseñaste y lo que crecí gracias a ti. Me despido.
Hoy es distinto de ayer. Hoy puedo y decido que puedo.

Luego dejas detrás de ti el cuadro y te giras para poder mirar hacia adelante.
Das un paso hacia adelante y disfrutas de sentirte más liberado.

-Agradezco el pasado y lo dejo atrás, ahora elijo la VIDA... tal como se presente... 
Gracias... Por Favor... Si... me abro y recibo la Vida tal como es.... Gracias... Por Favor... Si... 




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viernes, 27 de junio de 2014

La raíz de la ira

 

Si tu puedes encontrar la raíz de tu ira, 

te sorprenderás de que la ira comienza a desaparecer.

Osho


La ira es sólo un síntoma de otra cosa... puede ser tu ego que se siente herido y se enoja...
Comienza a buscar en las raíces, ¿Por qué una determinada cosa ocurre una y otra vez?
Tu te enojas y otra vez: el examen, simplemente te mostrará que la ira viene y va.
La investigación te mostrará las raíces de la ira, de dónde viene; porqué puede ser, casi siempre es así, que la ira es sólo un síntoma de otra cosa que está oculto.
Puede ser que tu ego se siente herido y se enoja, pero el ego se mantiene escondido bajo tierra.
Es como las raíces de los árboles: tu ves el follaje, pero no ves las raíces.
Al examen podrás ver el árbol, por la investigación podrás ver las raíces.
es sólo por ver las raíces que una transformación es posible.
Trae las raíces a la luz y el árbol comienza muriendo.
Si tu puedes encontrar la raíz de tu ira, te sorprenderás de que la ira comienza a desaparecer.
OSHO

lunes, 26 de mayo de 2014

Aprender a verse a sí mismo

sin juzgarse
Carl Rogers, desde la psicología humanista, explica este proceso de esta manera:
"Soy más eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo. 
Con el transcurso de los años he adquirido una mayor capacidad de auto-observación que me permite saber con más exactitud que antes lo que siento en cada momento: 
-puedo reconocer que estoy enojado o 
-que experimento rechazo hacia esta persona, 
-que siento calidez y afecto hacia este individuo, 
-que estoy aburrido y no me interesa lo que está pasando, 
-que estoy ansioso por comprender a este individuo o 
-que mi relación con determinada persona me produce ansiedad y temor. 
Todas estas actitudes son sentimientos que creo poder identificar en mí mismo. 
En otras palabras, creo que soy más capaz de permitirme ser lo que soy. 
Me resulta más fácil aceptarme como un individuo decididamente imperfecto, que no siempre actúa como yo quisiera.
Quizás este punto de vista pueda resultar bastante extraño para algunas personas. 
Sin embargo, lo considero valioso a causa de que, paradójicamente, cuando me acepto como soy, puedo modificarme. 
Creo que he aprendido esto de mis pacientes, así como de mi propia experiencia: no podemos cambiar, no podemos dejar de ser lo que somos, en tanto no nos aceptemos tal como somos. 
Una vez que nos aceptamos, el cambio parece llegar casi sin que se lo advierta"


Link relacionado:
http://despertarycrecer.blogspot.com.ar/2010/08/sanar-el-vinculo-con-uno-mismo.html

http://nuestravidaemocional.blogspot.com.ar/2013/07/aprender-ver-se.html

http://nuestravidaemocional.blogspot.com/2013/07/navegando-mar-adentro-y-echando-redes.html

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http://nuestravidaemocional.blogspot.com.ar/p/curso-nuestra-vida-emocional.html

martes, 13 de mayo de 2014

Sobre el sentimiento de "envidia"



Cuando una persona hace daño a otra sin motivos reales, podría estar jugando un sentimiento de envidia. 
Es el caso de una mujer, de 45 años, que le raya el auto a su vecino. A esta mujer se la observa insatisfecha, sin realizarse profesionalmente, sin haber logrado una pareja, viviendo aún con sus padres. Su mirada denota odio, y con su conducta -rayar el auto- demuestra que en vez de hacerse cargo de su propia vida, de su insatisfacción, proyecta su insatisfacción y resentimiento a otros.
¿Puede así modificar su situación insatisfactoria? No, en absoluto. Por el contrario, cada vez se sentirá más frustrada. Hasta que despierte, tome consciencia y pueda darse cuenta que el cambio comienza en uno mismo, que si le causa odio ver que otros logran lo que ella no ha podido lograr (pareja, casa, amor, alegría, éxito, etc), el camino para transformar esa situación es preguntarse qué estoy haciendo yo para sentirme realizado/a y feliz, en vez de hacer daño a otro porque tiene lo que yo quisiera tener y que no he podido lograr. 


El sentimiento se nos da como se nos da un día de sol, lo esencial es qué hacemos nosotros con aquello que se no da. En este caso, esta mujer reacciona a sus sentimientos haciendo daño a un otro, de esta manera satisface momentáneamente los deseos de venganza de su ego, pero su alma sufre pues no está hecha para dañar sino para amar. 
Entonces, ¿puede esta mujer sentirse en paz y armonía reaccionando de esta manera ante sus emociones?
No. En su interior vive una guerra, una lucha que expresa en lo exterior. ¡Este es el infierno! 
El camino es aprender a gestionar nuestras emociones, a interpretarlas, no negarlas ni reprimirlas sino comprender qué mensaje nos viene a traer esto que siento en este momento. Acoger la emoción, recibirla, y luego en un proceso, será posible comprender qué debo aprender para continuar mi proceso de crecimiento.

¿Qué es la envidia?
Envidia = generar daño a quien se cree poseedor del bien o la virtud q se desea y no se tiene.

Envidia = malestar por no poseer lo que tiene el otr@, ya sea bienes, objetos, inteligencia, simpatía, belleza y cualquier otra cualidad. 

¿Y qué hago con la envidia? en vez de hacer daño al otro utiliza esa energía haciendo lo necesario p lograr aquello q deseas y q el otro tiene. ej si te molesta su felicidad: ¿qué estas haciendo tu mism@ por lograr tu propia felicidad?   

Violencia es todo lo que le hace daño a otro. 

"Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte y trae lo que necesitas" 
Louise Hay



Para ampliar sobre este tema recomiendo la lectura del libro "Transformando Nuestros Sentimientos", de M. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, editorial San Pablo, 2009:

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Cómo me relaciono con mi agresividad?

La agresividad es una reacción de supervivencia frente a un abuso. La agresividad es el disfraz de un gran dolor que busca ser reconocido, elaborado, y aceptado como parte del destino.
Algunas personas se paralizan o sienten miedo ante la agresividad de otros. A otras personas les sucede que la agresividad les desborda. En ambos casos es necesario trabajar para poder aprender a vincularnos con nuestra agresividad, a veces vivida en nuestra propia historia; y otras, podría ser heredada de nuestros ancestros. Por ejemplo, si existió agresividad entre mis padres, si uno de ellos no se atrevió a enfrentarla, si uno no se supo defender, etc. Estas cuestiones nos marcan desde pequeños y marcan nuestro estilo de relacionarnos con la agresividad.
Cuando reprimimos nuestra agresividad, cuando no sabemos gestionarla, es posible que aparezcan personas que se abusen de nosotros (emocionalmente o de otras formas). 
Estas personas están al servicio de nuestro aprendizaje, se presentan ante nosotros para que aprendamos a reconocer y reconectar, desde un nuevo lugar, con nuestra agresividad.
Cuando damos rienda suelta a nuestra agresividad y agredimos a otro/s, más tarde, nos vamos a terminar agrediéndonos a nosotros mismos, con sentimiento de culpa (inconsciente generalmente) generaremos depresión, algún fracaso, accidente, síntomas físicos, enfermedad, etc.
Ahora bien, ¿cómo puedo permitir que mi agresividad tenga el lugar que necesita en mí? La agresividad de nuestros ancestros ha permitido nuestra supervivencia, y por ello es necesario darle su lugar, agradecerle y honrarle. La agresividad es una reacción de supervivencia frente a un abuso. La agresividad es el disfraz de un gran dolor que busca ser reconocido, elaborado, y aceptado como parte del destino.
Ejercicio: Busco un lugar donde pueda estar tranquilo/a, centrado/a, y visualizo en frente a mi agresividad. En un lugar estoy yo y en frente mi agresividad (puedo representarla con un almohadón o un papel).
Durante un minuto me pongo en el lugar de la agresividad, espero a ver qué se siente, percibo mi cuerpo, me permito hacer los movimientos que sienta en mi cuerpo.
Vuelvo a ponerme en mi lugar, y si siento que es necesario, vuelvo a ponerme en el otro lugar más tiempo.
Luego, desde mi lugar, digo a la agresividad: “veo el dolor que está detrás de ti”; y me dejo llevar por el movimiento que vaya surgiendo.
Si he logrado abrazar mi agresividad, disfruto de la fuerza vital que surge de allí. Si aún no pude unirme a ella, dejo pasar unos días y retomo el ejercicio hasta poder tomarla como parte de mí. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

Mirando con lupa la rabia

FUENTE: Revista independiente Hellinger, Junio 2006

La rabia

La rabia se manifiesta de diferentes maneras, útil o devastadora, fuerte o débil. Aquí presento algunos de estos aspectos bajo la lupa.

1. Alguien me ataca o me causa una injusticia y reacciono en función de ello con cólera y rabia. Esta rabia hace posible que me defienda con fuerzas o que me oponga. Me hace capaz de manejar la situación, es positiva y me fortalece. Esta rabia viene al caso y por esto tiene medida. Se disuelve en cuanto alcanza su meta.

2. Me pongo rabioso y enfadado cuando me doy cuenta que no he tomado lo que habría    podido o tenido que tomar, o que no he reclamado lo que habría podido o tenido que reclamar, o que no he rogado por lo que habría podido o tenido que rogar. En vez de hacer frente y buscar o tomar lo que me hace falta, me enfado y me pongo rabioso con las personas de las cuales no he tomado o reclamado o rogado cuando lo habría podido o tenido que hacer.
Esta rabia es un sustituto para la acción y la consecuencia de una dimisión. Ella  me paraliza, me hace sentir inapto y débil y perdura durante mucho tiempo.
Del mismo modo, esta rabia actúa como defensa contra el amor. En lugar de exteriorizar mi amor, me vuelco hacia los que quiero con rabia. Ella se origina en la niñez, cuando surge como consecuencia de un movimiento interrumpido. En situaciones similares posteriores, trae el recuerdo de lo anterior y de ello tira su fuerza.

3. Estoy enfadado con alguien porque le he hecho algo de daño y no lo quiero admitir. Con esta rabia me protejo de los efectos de la culpa. Los proyecto sobre el otro. Esta rabia también es un sustituto para la acción. Me paraliza y me debilita.

4. Alguien me da tanto y en cantidad tan grande que no se lo puedo devolver. Sólo me queda el peso de ello. Entonces me defiendo del donante y sus dones enfadándome con él. Este enfado se expresa en forma de reproches, por ejemplo de los niños hacia sus padres. 
Es el sustituto para el tomar y dar las gracias. Nos paraliza y nos deja vacíos. 
O tal vez se manifiesta como depresión. La depresión es la otra cara del reproche. Es también un sustituto para el tomar, el dar y el agradecer. Nos inmoviliza y nos vacía. Nos mantiene, después de una separación, en un duelo sin terminar, cuando aún nos sentimos  en deuda en el dar y tomar, frente a los muertos o a los que se han separado de nosotros. Puede también que nos sintamos, como en la 3ª forma de la rabia, presos de nuestra culpa y sus consecuencias.

5. Algunos sienten una rabia que pertenece a otros pero que hacen suya. 
Un ejemplo sería : cuando en un grupo un participante reprime su propia rabia, al cabo de un tiempo otro participante se siente fastidiado, a menudo el más débil, que a la base no tiene motivo para serlo. 
En familia, el elemento más débil es un niño. Cuando una madre está encrespada con el padre pero no lo deja entrever, casi siempre un niño se enoja con él.
El más débil no sólo se hace cargo de la rabia sino que a veces la rabia lo toma como blanco: cuando un subordinado siente ira hacia su superior sin poder exteriorizarla, la vuelca hacia otro más vulnerable. O cuando un hombre se pone rabioso con su mujer sin dejarlo aparecer, a menudo carga a su hijo con ello.
No sólo puede transferirse la rabia de un individuo para otro, como de padre a hijo, sino que también puede que el destinatario sea un representante para el verdadero destinatario, es decir que este papel es desplazado de una persona con fuerza a otra más frágil. Con lo cual, una hija que se hace cargo de la rabia de su madre hacia su padre, dirige esta rabia contra alguien que percibe como más vulnerable que su padre, por ejemplo su propio marido.
En grupos se nota que la rabia transferida no se dirige a los responsable como lo sería el jefe del grupo, sino que recae sobre el más débil que, de esta forma, asume el rol de bode expiatorio de los fuertes. En las transferencias de rabia, los actores se sitúan fuera de si mismos, siendo presuntuosos y sintiéndose en su derecho. Pero actúan desde una fuente de energía y de derecho que les es ajena y que no les permite ni el éxito ni la fuerza. Las víctimas de las transferencias se sienten por igual presuntuosas y en su derecho porque saben que sufren una injusticia. Ellas igualmente quedan sin fuerzas y sin éxito en su dolor.

6. Existe una cólera que es virtud y valentía. 
Es una fuerza de penetración atenta y recogida, al servicio de la miseria y de la necesidad que, con osadía y sabiduría se enfrenta a los poderosos y a los que ejercen mucho peso. Sin embargo esta cólera es sin emoción. Si lo requiere la situación, actúa provocando daño al otro, sin temor y sin maldad. Es pura energía agresiva. Es el fruto de una larga disciplina y práctica y surge no obstante sin esfuerzo. Se expresa incluso como capacidad para negociar estratégicamente.

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