lunes, 26 de mayo de 2014

Aprender a verse a sí mismo

sin juzgarse
Carl Rogers, desde la psicología humanista, explica este proceso de esta manera:
"Soy más eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo. 
Con el transcurso de los años he adquirido una mayor capacidad de auto-observación que me permite saber con más exactitud que antes lo que siento en cada momento: 
-puedo reconocer que estoy enojado o 
-que experimento rechazo hacia esta persona, 
-que siento calidez y afecto hacia este individuo, 
-que estoy aburrido y no me interesa lo que está pasando, 
-que estoy ansioso por comprender a este individuo o 
-que mi relación con determinada persona me produce ansiedad y temor. 
Todas estas actitudes son sentimientos que creo poder identificar en mí mismo. 
En otras palabras, creo que soy más capaz de permitirme ser lo que soy. 
Me resulta más fácil aceptarme como un individuo decididamente imperfecto, que no siempre actúa como yo quisiera.
Quizás este punto de vista pueda resultar bastante extraño para algunas personas. 
Sin embargo, lo considero valioso a causa de que, paradójicamente, cuando me acepto como soy, puedo modificarme. 
Creo que he aprendido esto de mis pacientes, así como de mi propia experiencia: no podemos cambiar, no podemos dejar de ser lo que somos, en tanto no nos aceptemos tal como somos. 
Una vez que nos aceptamos, el cambio parece llegar casi sin que se lo advierta"


Link relacionado:
http://despertarycrecer.blogspot.com.ar/2010/08/sanar-el-vinculo-con-uno-mismo.html

http://nuestravidaemocional.blogspot.com.ar/2013/07/aprender-ver-se.html

http://nuestravidaemocional.blogspot.com/2013/07/navegando-mar-adentro-y-echando-redes.html

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martes, 13 de mayo de 2014

Sobre el sentimiento de "envidia"



Cuando una persona hace daño a otra sin motivos reales, podría estar jugando un sentimiento de envidia. 
Es el caso de una mujer, de 45 años, que le raya el auto a su vecino. A esta mujer se la observa insatisfecha, sin realizarse profesionalmente, sin haber logrado una pareja, viviendo aún con sus padres. Su mirada denota odio, y con su conducta -rayar el auto- demuestra que en vez de hacerse cargo de su propia vida, de su insatisfacción, proyecta su insatisfacción y resentimiento a otros.
¿Puede así modificar su situación insatisfactoria? No, en absoluto. Por el contrario, cada vez se sentirá más frustrada. Hasta que despierte, tome consciencia y pueda darse cuenta que el cambio comienza en uno mismo, que si le causa odio ver que otros logran lo que ella no ha podido lograr (pareja, casa, amor, alegría, éxito, etc), el camino para transformar esa situación es preguntarse qué estoy haciendo yo para sentirme realizado/a y feliz, en vez de hacer daño a otro porque tiene lo que yo quisiera tener y que no he podido lograr. 


El sentimiento se nos da como se nos da un día de sol, lo esencial es qué hacemos nosotros con aquello que se no da. En este caso, esta mujer reacciona a sus sentimientos haciendo daño a un otro, de esta manera satisface momentáneamente los deseos de venganza de su ego, pero su alma sufre pues no está hecha para dañar sino para amar. 
Entonces, ¿puede esta mujer sentirse en paz y armonía reaccionando de esta manera ante sus emociones?
No. En su interior vive una guerra, una lucha que expresa en lo exterior. ¡Este es el infierno! 
El camino es aprender a gestionar nuestras emociones, a interpretarlas, no negarlas ni reprimirlas sino comprender qué mensaje nos viene a traer esto que siento en este momento. Acoger la emoción, recibirla, y luego en un proceso, será posible comprender qué debo aprender para continuar mi proceso de crecimiento.

¿Qué es la envidia?
Envidia = generar daño a quien se cree poseedor del bien o la virtud q se desea y no se tiene.

Envidia = malestar por no poseer lo que tiene el otr@, ya sea bienes, objetos, inteligencia, simpatía, belleza y cualquier otra cualidad. 

¿Y qué hago con la envidia? en vez de hacer daño al otro utiliza esa energía haciendo lo necesario p lograr aquello q deseas y q el otro tiene. ej si te molesta su felicidad: ¿qué estas haciendo tu mism@ por lograr tu propia felicidad?   

Violencia es todo lo que le hace daño a otro. 

"Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte y trae lo que necesitas" 
Louise Hay



Para ampliar sobre este tema recomiendo la lectura del libro "Transformando Nuestros Sentimientos", de M. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, editorial San Pablo, 2009:

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Cómo me relaciono con mi agresividad?

La agresividad es una reacción de supervivencia frente a un abuso. La agresividad es el disfraz de un gran dolor que busca ser reconocido, elaborado, y aceptado como parte del destino.
Algunas personas se paralizan o sienten miedo ante la agresividad de otros. A otras personas les sucede que la agresividad les desborda. En ambos casos es necesario trabajar para poder aprender a vincularnos con nuestra agresividad, a veces vivida en nuestra propia historia; y otras, podría ser heredada de nuestros ancestros. Por ejemplo, si existió agresividad entre mis padres, si uno de ellos no se atrevió a enfrentarla, si uno no se supo defender, etc. Estas cuestiones nos marcan desde pequeños y marcan nuestro estilo de relacionarnos con la agresividad.
Cuando reprimimos nuestra agresividad, cuando no sabemos gestionarla, es posible que aparezcan personas que se abusen de nosotros (emocionalmente o de otras formas). 
Estas personas están al servicio de nuestro aprendizaje, se presentan ante nosotros para que aprendamos a reconocer y reconectar, desde un nuevo lugar, con nuestra agresividad.
Cuando damos rienda suelta a nuestra agresividad y agredimos a otro/s, más tarde, nos vamos a terminar agrediéndonos a nosotros mismos, con sentimiento de culpa (inconsciente generalmente) generaremos depresión, algún fracaso, accidente, síntomas físicos, enfermedad, etc.
Ahora bien, ¿cómo puedo permitir que mi agresividad tenga el lugar que necesita en mí? La agresividad de nuestros ancestros ha permitido nuestra supervivencia, y por ello es necesario darle su lugar, agradecerle y honrarle. La agresividad es una reacción de supervivencia frente a un abuso. La agresividad es el disfraz de un gran dolor que busca ser reconocido, elaborado, y aceptado como parte del destino.
Ejercicio: Busco un lugar donde pueda estar tranquilo/a, centrado/a, y visualizo en frente a mi agresividad. En un lugar estoy yo y en frente mi agresividad (puedo representarla con un almohadón o un papel).
Durante un minuto me pongo en el lugar de la agresividad, espero a ver qué se siente, percibo mi cuerpo, me permito hacer los movimientos que sienta en mi cuerpo.
Vuelvo a ponerme en mi lugar, y si siento que es necesario, vuelvo a ponerme en el otro lugar más tiempo.
Luego, desde mi lugar, digo a la agresividad: “veo el dolor que está detrás de ti”; y me dejo llevar por el movimiento que vaya surgiendo.
Si he logrado abrazar mi agresividad, disfruto de la fuerza vital que surge de allí. Si aún no pude unirme a ella, dejo pasar unos días y retomo el ejercicio hasta poder tomarla como parte de mí. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

Mirando con lupa la rabia

FUENTE: Revista independiente Hellinger, Junio 2006

La rabia

La rabia se manifiesta de diferentes maneras, útil o devastadora, fuerte o débil. Aquí presento algunos de estos aspectos bajo la lupa.

1. Alguien me ataca o me causa una injusticia y reacciono en función de ello con cólera y rabia. Esta rabia hace posible que me defienda con fuerzas o que me oponga. Me hace capaz de manejar la situación, es positiva y me fortalece. Esta rabia viene al caso y por esto tiene medida. Se disuelve en cuanto alcanza su meta.

2. Me pongo rabioso y enfadado cuando me doy cuenta que no he tomado lo que habría    podido o tenido que tomar, o que no he reclamado lo que habría podido o tenido que reclamar, o que no he rogado por lo que habría podido o tenido que rogar. En vez de hacer frente y buscar o tomar lo que me hace falta, me enfado y me pongo rabioso con las personas de las cuales no he tomado o reclamado o rogado cuando lo habría podido o tenido que hacer.
Esta rabia es un sustituto para la acción y la consecuencia de una dimisión. Ella  me paraliza, me hace sentir inapto y débil y perdura durante mucho tiempo.
Del mismo modo, esta rabia actúa como defensa contra el amor. En lugar de exteriorizar mi amor, me vuelco hacia los que quiero con rabia. Ella se origina en la niñez, cuando surge como consecuencia de un movimiento interrumpido. En situaciones similares posteriores, trae el recuerdo de lo anterior y de ello tira su fuerza.

3. Estoy enfadado con alguien porque le he hecho algo de daño y no lo quiero admitir. Con esta rabia me protejo de los efectos de la culpa. Los proyecto sobre el otro. Esta rabia también es un sustituto para la acción. Me paraliza y me debilita.

4. Alguien me da tanto y en cantidad tan grande que no se lo puedo devolver. Sólo me queda el peso de ello. Entonces me defiendo del donante y sus dones enfadándome con él. Este enfado se expresa en forma de reproches, por ejemplo de los niños hacia sus padres. 
Es el sustituto para el tomar y dar las gracias. Nos paraliza y nos deja vacíos. 
O tal vez se manifiesta como depresión. La depresión es la otra cara del reproche. Es también un sustituto para el tomar, el dar y el agradecer. Nos inmoviliza y nos vacía. Nos mantiene, después de una separación, en un duelo sin terminar, cuando aún nos sentimos  en deuda en el dar y tomar, frente a los muertos o a los que se han separado de nosotros. Puede también que nos sintamos, como en la 3ª forma de la rabia, presos de nuestra culpa y sus consecuencias.

5. Algunos sienten una rabia que pertenece a otros pero que hacen suya. 
Un ejemplo sería : cuando en un grupo un participante reprime su propia rabia, al cabo de un tiempo otro participante se siente fastidiado, a menudo el más débil, que a la base no tiene motivo para serlo. 
En familia, el elemento más débil es un niño. Cuando una madre está encrespada con el padre pero no lo deja entrever, casi siempre un niño se enoja con él.
El más débil no sólo se hace cargo de la rabia sino que a veces la rabia lo toma como blanco: cuando un subordinado siente ira hacia su superior sin poder exteriorizarla, la vuelca hacia otro más vulnerable. O cuando un hombre se pone rabioso con su mujer sin dejarlo aparecer, a menudo carga a su hijo con ello.
No sólo puede transferirse la rabia de un individuo para otro, como de padre a hijo, sino que también puede que el destinatario sea un representante para el verdadero destinatario, es decir que este papel es desplazado de una persona con fuerza a otra más frágil. Con lo cual, una hija que se hace cargo de la rabia de su madre hacia su padre, dirige esta rabia contra alguien que percibe como más vulnerable que su padre, por ejemplo su propio marido.
En grupos se nota que la rabia transferida no se dirige a los responsable como lo sería el jefe del grupo, sino que recae sobre el más débil que, de esta forma, asume el rol de bode expiatorio de los fuertes. En las transferencias de rabia, los actores se sitúan fuera de si mismos, siendo presuntuosos y sintiéndose en su derecho. Pero actúan desde una fuente de energía y de derecho que les es ajena y que no les permite ni el éxito ni la fuerza. Las víctimas de las transferencias se sienten por igual presuntuosas y en su derecho porque saben que sufren una injusticia. Ellas igualmente quedan sin fuerzas y sin éxito en su dolor.

6. Existe una cólera que es virtud y valentía. 
Es una fuerza de penetración atenta y recogida, al servicio de la miseria y de la necesidad que, con osadía y sabiduría se enfrenta a los poderosos y a los que ejercen mucho peso. Sin embargo esta cólera es sin emoción. Si lo requiere la situación, actúa provocando daño al otro, sin temor y sin maldad. Es pura energía agresiva. Es el fruto de una larga disciplina y práctica y surge no obstante sin esfuerzo. Se expresa incluso como capacidad para negociar estratégicamente.

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Cuando nos hacemos cargo de nuestra CULPA...

Es posible transformarla en una Fuerza Creativa al Servicio de la Vida

En nuestro camino por la vida, todos hacemos algún daño a otro/s... nuestro niño interior no puede darse cuenta de ello, porque no lo puede ver; pero el adulto, el "yo despierto" sí lo puede ver, y gracias a que lo ve puede cambiar y reparar el daño realizado.

Cuando maduramos, podemos ver estas cuestiones muy humanas y el hecho de hacernos cargo de ello no solo nos libera interiormente, sino que genera las condiciones necesarias para que esa energía de culpa que va contra la Vida (conductas inconcientes de autocastigo), se direccione hacia un servicio a ella.

Cada uno ha sido y es lo mejor que puede, y ha actuado de la mejor manera que pudo. No obstante, cuando hacemos concientes que en este actuar hicimos daño a otro/s, podemos visualizar a la persona, mirar a los ojos y expresar:

“Ahora me doy cuenta del daño que te he hecho...y ahora asumo las consecuencias”

De esta manera, cuando nos hacemos cargo, salimos del autocastigo que genera la culpa, y este sentimiento puede transformarse en una fuerza creativa, al servicio de la Vida.

Y sigo entregándome a la vida como es...


"Tenemos que superar la culpa y ante todo tenemos que crecer más allá de la expiación por la culpa"
Bert Hellinger

"¿Ves algo?" Lc 8,23

"Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado, y veía todo con claridad" Lc 8,25


Link relacionado para meditar:
http://despertarycrecer.blogspot.com.ar/2013/07/la-culpa-desaparece-cuando-la-asumimos.html

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jueves, 27 de marzo de 2014

Ejercicio para elaborar miedos y liberarnos

El miedo nos puede paralizar y dejar en lugares que, quizá, uno los siente como de “protección”; pero no de «intensidad y expansión» de nuestro verdadero Ser… 

Busca un lugar donde puedas estar tranquil@, te sientas de manera cómoda, con tu espalada derecha, y respiras conscientemente. Exhala hasta sentir que has liberado todo el aire de tus pulmones y luego tomas aire por la nariz profunda y lentamente hacia tu abdomen, y al exhalar lo sueltas lo más rápido que puedas. Tres veces haces esta respiración y luego continúa respirado naturalmente.
 
Ahora percibes las sensaciones de tu cuerpo, desde la cabeza a los pies, y busca donde se encuentra alojado el miedo en tu cuerpo, puede manifestarse como un nudo en la garganta, o dolor en el pecho, o en la boca del estómago; o a modo de pensamientos. Busca lentamente hasta encontrar dónde está esa energía de miedo. Cuando lo encuentres, le permites estar ahí donde está, lo observas, sin juzgar, lo dejas que esté ahí, lo dejas que exista tal como es. Siéntelo de manera intensa en esa parte de tu cuerpo donde se encuentra.
Observas… Sientes…
Aceptas lo que es…
Dejas ser…
Y dile al miedo: “ahora te veo…”
Míralo, Obsérvalo con aceptación.
 
Ahora, permítete acercarte lentamente y abrazar el miedo en cualquier expresión que este haya escogido.
Dale Amor y Luz.
Agradécele por cualquiera que haya sido el trabajo que tenía para ti, y por estar contigo por tanto tiempo.Ahora, respiras conscientemente, tomas aire nuevo y al exhalar sueltas y entregas el miedo a Jesús, alEspíritu Santo, al Universo o en quien tu creas y tengas confianza.
Visualiza a lo lejos la Luz de la Vida, infinita y poderosa, y percibe que siempre fuiste guiado por esta Luz de la Vida y siempre lo serás, no estás sol@. Somos todos un solo ser unidos al Creador, a la Fuente Original…
Inhala y toma esa Luz del Creador, todo tu cuerpo se llena de esa luz y llena esos espacios donde antes habitaba el miedo.
Luego, esa luz se expande a tu alrededor.
Eres luz e irradias luz de vida en tu entorno.
Dile a la Luz: “Gracias… Por Favor…Si…”
Puedes realizar este ejercicio las veces que sientas en tu interior que lo necesitas, hasta sentirse aliviado/a y en paz.

miércoles, 26 de marzo de 2014

«Darse cuenta tres veces»

Los budistas tiene un un método particular al que llaman 
«darse cuenta tres veces» 
Si surge un problema, por ejemplo, tristeza, ansiedad, ambición o enojo, tiene que darse cuenta tres veces de que está ahí. 
Si hay enojo, el discípulo tiene que decir interiormente tres veces: 
«enojo… enojo… enojo», sólo para darse cuenta por completo, de manera que la conciencia tome nota. 
Eso es todo; después sigue haciendo lo que estaba haciendo. 
No hace nada con el enojo, sino que simplemente se da cuenta tres veces de que está ahí.
Es hermosísimo. 
En el momento en que tomas conciencia de eso y te das cuenta, desaparece. 
No puede atraparte porque sólo puede hacerlo cuando no estás consciente. 
Este darte cuenta tres veces te vuelve tan consciente por dentro que quedas separado del enojo. 
Puedes verlo objetivamente porque está «ahí» y tú estás «aquí». 
Buda les dijo a sus discípulos que hicieran eso con todo.
Comúnmente, todas las culturas y civilizaciones nos han enseñado a reprimir los problemas, de manera que poco a poco uno deja de ser consciente de ellos, incluso tanto que los olvida, cree que no existen. 
Lo correcto es justo lo opuesto. 
Toma conciencia de ellos por completo, y al tomar conciencia y concentrarte en ellos, se disuelven.
Osho

El otro no te hace "enojar" 
es que tu ya estás enojado en tu interior 
y esta situación te lo viene a recordar...


http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com/2014/07/para-comprender-el-mensaje-que-nos-trae.html

http://despertarycrecer.blogspot.com.ar/2012/12/alguien-te-esta-echando-tierra.html

Busca el ejercicio adecuado para ti:
http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":
http://nuestravidaemocional.blogspot.com.ar/p/curso-nuestra-vida-emocional.html

Libros que "Iluminan Nuestros Vínculos":

http://www.san-pablo.com.ar/comprar/advanced_search_result.php?search_in_description=1&keywords=buttera

https://www.morebooks.de/store/es/book/vivir-desde-el-coraz%C3%B3n/isbn/978-3-639-52180-1


jueves, 6 de marzo de 2014

Permitir el dolor, lo transforma

Reprimirlo, negarlo o resistirlo, lo aumenta


La esperanza no es fingir que no existen los problemas.
Es la confianza de saber que estos no son eternos,
que las heridas curarán y las dificultades se superarán.

Nuestra mente habla con palabras, conceptos, creencias incorporadas e interpretaciones.

Nuestro cuerpo habla a través de las sensaciones, emociones y sentimientos.

Si no le prestamos atención o no lo escuchamos, nos habla un poco más alto. Y sí lo ignoramos, nos grita para hacerse escuchar!

En lo profundo de nuestro ser interior, habita una Inteligencia Superior que sabe lo que es necesario sanar y transformar en nosotros, y la puerta de entrada a ella es a través de las emociones, sentimientos y sensaciones del cuerpo.

En nuestros libros de la Colección Salud Integral, de la Editorial San Pablo, conjuntamente con el Dr. Roberto Ré, abordamos el proceso que nos ayuda a contactar con esta Inteligencia Superior que habita en lo profundo del interior de cada uno de nosotros.

Si realmente queremos Despertar y Crecer, necesitamos darle espacio a nuestras emociones y sentimientos, y realizar el trabajo necesario para conectar con nuestro ser esencial y comprender el mensaje que nos quiere regalar para continuar nuestro proceso de evolución. Veamos esta propuesta:

Permitir el dolor

1.- Realiza tres respiraciones de manera consciente y en total presencia recorre tu cuerpo para encontrar qué sensación hay en él y que te hace sentir incómodo/a.

2.- Conecta con el pensamiento, sentimiento o sensación que esté ligada a ello. Por ejemplo: frustración, tristeza, miedo, enojo, rabia, rencor, remordimiento, etc

3.- Permite sentir esas emociones, dales espacio haciendo tu mente a un lado lo más posible.

4.- Ayuda a tu cuerpo a sentir lo que se presenta, focaliza en ello intensificándolo y amplificándolo.

5.- Respira suavemente a lo largo de todo este trabajo personal.

6.- Encuentra y emite el sonido que tu cuerpo quiere expresar en este momento, a veces un grito, un suspiro, etc.

Si estás pasando por un momento difícil, repite estos pasos tantas veces como sea necesario durante el día.
A medida que te permites sentir el dolor de esta manera, lentamente experimentarás la disolución del mismo, transformándose este en una fuerza especial al servicio de la Vida.

¡Adelante! ¡Te deseo lo mejor!

  
«Todos somos oveja y pastor»

Transformando dolor…

En crecimiento


Suele ocurrirnos que al convertirnos en adultos civilizados, no nos permitimos sentir ciertas emociones porque las juzgamos negativas; pero esta energía que son las emociones, quedan reprimidas y contraídas en nuestro cuerpo físico.

Hoy urge que aprendamos a trabajar nuestras emociones y no solamente para salir de la resistencia o negación de las mismas, sino aprendiendo la habilidad de transformar aquellas que nos resultan incomodas o dolorosas.

Como nos dijo Jesús, es volver hacerse como niños, recobrando ese estado natural que teníamos entonces; solo que ahora, ya adultos, lo hacemos con conciencia.

Veamos el siguiente ejercicio para realizar cuando no nos sentimos bien. 


EJERCICIO:
Siente el dolor físico o el desasosiego emocional que puede estar presente en ti en este momento. Si se trata de una experiencia del pasado, puedes re-conectar con ella también. Permite que se exprese con toda su fuerza aquello que te dejó abatido y que aun te afecta.

Escucha el diálogo interno que surge, y permite cualquier pensamiento que aparezca.

Observa el hábito de tu mente de evitar la incomodidad por medio del análisis. 

Presta atención a tu cuerpo y sus sensaciones.

Mantén en lo posible, las sensaciones y sentimientos tal cual son. Presta atención a la parte del cuerpo donde experimentas la sensación. Permite que tu cuerpo procese esas energías a través de sentirlas intensamente, mientras tú eres testigo del proceso; y respiras conscientemente. Tu mirada observadora, acogedora y sin intención, lo está transformando.

Observa lo que hace tu cuerpo (cualquier sensación o sentimiento interno, cualquier pensamiento asociado, etcétera.) sin tratar de controlarlo. 

Observa con amor, con compasión, sin juicio. Observas toda la situación. Y respiras natural y conscientemente.

El dolor reprimido tiene varias capas, profundas y gruesas, de fuerza vital contraída.

Es posible que experimentes sentimientos o sensaciones intensas que se alternan con períodos de calma y relajación. Deja que el efecto péndulo actúe todas las veces que sea necesario. Puede que vayas de la incomodidad al placer. Ten fe en la natural inteligencia de tu cuerpo. 


Tú no eres ni un extremo ni el otro del péndulo, sino el punto neutral que permite que el péndulo exista. Tú eres el que observa, el testigo interior que “ve” lo que sucede.

Observas con amor, con compasión, sin juicio. Observas toda la situación.

Esto puede llevarte unos minutos a una media hora o más.
Cuando hayas conectado con el dolor acumulado en tu interior, tómate un tiempo para integrar lo que has experimentado. Puedes reposar por unos instantes; y luego permite re conectar con la Vida, tal como es. Mira hacia adelante y abre tus brazos a la Vida. Inspira y tomas energía nueva, renovada, expiras y sueltas lo que haya que dejas atrás...



Me abro a la Vida tal como es. 
Sì a la Vida... Gracias... Por Favor...

Para transformar la energía acumulada de dolor, es necesario poner atención, observar con amor, estando presentes en eso que nos pasa.

Cuando prestamos atención a lo que percibimos como incómodo o doloroso podemos hacernos mucho más conscientes de las sensaciones y sentimientos, tanto como de nuestros patrones de pensamiento y las creencias que los alimentan. Solo así es posible comenzar a desenredarlos.

Esto es simple pero no es fácil; porque hay que tener coraje para mirar la verdad en nuestro interior y porque nuestra mente tiende a juzgar, resistirse y luchar contra lo que es incómodo o doloroso. Recordemos que la sanación se logra a partir de “Despertar y Crecer”, de tomar contacto con la Verdad y volvernos más conscientes, amorosos y lúcidos.

Ten presente que tu Corazón tiene una inteligencia superior, escúchalo.

Adelante! Que la Vida mira hacia adelante!

En la energía del amor, les deseo lo mejor!  María Guadalupe 


«Destruid este templo y en tres días lo levantaré»
Jn 2,19

Si deseas profundizar en este tema, te recomiendo el libro "Transformando Nuestros Sentimientos", Editorial San Pablo, 2009, Ma. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré:


Puedes conseguir mis libros en la librería virtual de la Ed. San Pablo: